Alimentación en las diferentes etapas de la vida

Muchas veces lo hemos oído pero ¿realmente lo hacemos? A cada edad se recomienda un tipo de alimentación diferente, ocurre igual con la alimentación y el momento vital en el que nos encontremos: si llevamos una vida sedentaria, si tenemos un trabajo físico duro, si estamos embarazadas… No hay que ser esclavos de la alimentación pero sí comer los productos recomendados y combinarlo con ejercicio físico… el eterno propósito del año, al que solemos aferrarnos cuando llega el buen tiempo.

¿Qué es lo primero que tenemos que enseñar a nuestros hij@s? Entre los 4/5 y los 11 años nos tenemos que centrar en su educación alimenticia, ésta es la que realmente perdurará, unos buenos hábitos harán que nuestr@s hijos crezcan de una forma saludable. Es importante mantener los mismos horarios, complementar los menús del cole, no utilizar las comidas como premio o castigo, introducir nuevos alimentos y diferentes formas de cocinarlos, darle la importancia verdadera al desayuno y seguir la tabla alimenticia básica. También durante esta etapa el niño empieza a adquirir sus hábitos deportivos, fomentarle el deporte, tanto individual como en equipo, repercutirá a la larga en su beneficio.

Este primer paso es importante, ya que la adolescencia, periodo natural de rebeldía, hará que nuestros hijos comiencen a adquirir otros hábitos en su vida y comiencen a “saltarse” de alguna forma los buenos hábitos adquiridos, si las bases están bien asentadas, esto será más fácil de combatir. Durante esta etapa nuestros hijos tienen que aprender a repartir la ingesta de calorías a lo largo del día, comer cinco veces, no picar entre horas y practicar un deporte de forma regular y activa.

Una vez que llegamos a la edad adulta es cuando se producen más desequilibrios entre la alimentación de los diferentes tipos de población, en próximos post iremos hablando sobre estas diferencias y cuál es la alimentación más adecuada para cada una de ellas. Como normal general, la tabla nutricional actual, creada por la SENC (Sociedad Española de Nutrición Comunitaria) en 1999 y basada en el concepto de dieta mediterránea como modelo alimentario equilibrado, es perfecta para llevar una vida activa, sin altibajos ni sorpresas.

Por último, durante la edad madura o vejez, nuestro organismo comienza a necesitar menos aporte energético, ya que nuestra actividad física es menor, pero por el contrario, tenemos que aumentar la ingesta de lácteos, fibra y alimentos con grasas polisaturadas como el aceite de oliva y los pescados azules. Pero hay que seguir cuidándose y hacer ejercicio físico regular de acuerdo a nuestra edad.

Y vosotr@s ¿qué deporte o ejercicio practicáis con regularidad?